OTRA MELISSA P.
Una helada noche de carnaval, ella aguarda en el coche, no le apetece sumarse al baile de máscaras, lo que de verdad desearía es que viniese X. e irse lejos de allí, compartir con él la noche, sentirle una vez más.
La noche va avanzando, ella se acurruca en el asiento trasero con su abrigo años cincuenta.
De pronto aparece uno, entra en el coche y se sienta a su lado, sus intenciones son muy claras, quiere sexo y ella sólo quiere a X., así se lo hace saber y se va.
No tarda en aparecer un segundo y después un tercero, alguno ha puesto la mano en su muslo.
-¿Qué les da derecho a esto?
Amanece mientras su cabeza da vueltas a este pensamiento, tiene sueño, está cansada, ahora sólo le apetece de verdad llegar a casa y meterse en la cama.
Cuando por fin X. se sienta frente al volante no está ni de lejos en condiciones de conducir, en el coche entran los hombres que la habían acosado antes y también una chica embarazada.
El viaje de regreso a la ciudad podría clasificarse de suicida, X. invade el sentido contrario de la vía y apura frente a los camiones que vienen, a toda velocidad, da un violento golpe de volante y recupera la posición en el sentido correcto y vuelta a empezar.
La chica embarazada llora y la otra MELISSA P. empieza a lanzar un discurso moralizante, resulta absurdo tratar de decir algo coherente en ese ambiente de hombres ebrios.
Al llegar a la ciudad, X. reparte al personal por sus respectivas viviendas y deja a la otra MELISSA P. para el final, la acerca a su casa ya que ella desde su posición desde el asiento trasero, ha pedido ser llevada allí.
X. ha estado vigilándola a través del retrovisor y ahora finalmente se gira y la mira directamente, primero a los ojos, después a las piernas descaradamente, ella interpreta clarísimamente esa mirada lasciva, le conoce bien, ahora él está dispuesto, PERO ESTA VEZ VA A SER QUE NO!!!
Una helada noche de carnaval, ella aguarda en el coche, no le apetece sumarse al baile de máscaras, lo que de verdad desearía es que viniese X. e irse lejos de allí, compartir con él la noche, sentirle una vez más.
La noche va avanzando, ella se acurruca en el asiento trasero con su abrigo años cincuenta.
De pronto aparece uno, entra en el coche y se sienta a su lado, sus intenciones son muy claras, quiere sexo y ella sólo quiere a X., así se lo hace saber y se va.
No tarda en aparecer un segundo y después un tercero, alguno ha puesto la mano en su muslo.
-¿Qué les da derecho a esto?
Amanece mientras su cabeza da vueltas a este pensamiento, tiene sueño, está cansada, ahora sólo le apetece de verdad llegar a casa y meterse en la cama.
Cuando por fin X. se sienta frente al volante no está ni de lejos en condiciones de conducir, en el coche entran los hombres que la habían acosado antes y también una chica embarazada.
El viaje de regreso a la ciudad podría clasificarse de suicida, X. invade el sentido contrario de la vía y apura frente a los camiones que vienen, a toda velocidad, da un violento golpe de volante y recupera la posición en el sentido correcto y vuelta a empezar.
La chica embarazada llora y la otra MELISSA P. empieza a lanzar un discurso moralizante, resulta absurdo tratar de decir algo coherente en ese ambiente de hombres ebrios.
Al llegar a la ciudad, X. reparte al personal por sus respectivas viviendas y deja a la otra MELISSA P. para el final, la acerca a su casa ya que ella desde su posición desde el asiento trasero, ha pedido ser llevada allí.
X. ha estado vigilándola a través del retrovisor y ahora finalmente se gira y la mira directamente, primero a los ojos, después a las piernas descaradamente, ella interpreta clarísimamente esa mirada lasciva, le conoce bien, ahora él está dispuesto, PERO ESTA VEZ VA A SER QUE NO!!!



